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AGRICULTURA
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El Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias
(IVIA) diseña una máquina que permite el pelado
automático de las granadas |
Bajo Segura (Alicante) - 8 enero 2007 - Redacción
- El Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA)
ha diseñado una máquina de alta tecnología que permite el
pelado automático de las granadas y la selección de los
granos. Con ella se ha dado respuesta a los gustos y
preferencias de los consumidores, lo que supone, además,
un valor añadido para los productores de esta fruta.
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La Vega Baja del Segura es una de las grandes productoras de
granadas de la Comunitat, especialmente en los municipios de
Albatera, Orihuela (La Murada y Virgen del Camino) entre
otros.
Se trata de una máquina que se basa en la visión artificial y el
análisis de imágenes para inspeccionar y clasificar los granos y
representa una novedad mundial en este sentido, pues no se conoce de
ninguna otra máquina que sea capaz de desgranar y seleccionar granos
de granada.
Ideada por los investigadores del Centro de Agroingeniería del IVIA,
ha sido transferida a una empresa de la Comunitat y gracias a ella
se está comercializando la granada pelada, servida en granos
envasados de tamaño y color homogéneo, lista para
consumir. Además, los granos se pueden ultracongelar, lo que
permitirá disfrutar de esta fruta durante todo el año. |
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La granada y sus propiedades dietéticas
La granada es un fruto que contiene interesantes propiedades
dietéticas y medicinales. Además, posee un elevado contenido en
antioxidantes y numerosos efectos beneficiosos sobre la salud, entre
los que destacan algunas propiedades anticancerígenas. Por las
características de las variedades cultivadas en la Comunitat, el
color de los granos varía desde el blanco hasta el rojo, pasando por
el rosa.
Se trata de un árbol muy robusto, que no necesita grandes cantidades
de agua para producir ni es muy exigente en suelos, por lo es muy
adecuado en zonas áridas o semiáridas como las del sur de la
Comunidad Valencia, donde su cultivo está surgiendo como una buena
alternativa a otros cultivos que necesitan mayores requerimientos.
Un proyecto I+D+i
Partiendo de un proyecto financiado por la Unión Europea, con el
objetivo de generar el conocimiento y los desarrollos tecnológicos
necesarios para que las propiedades beneficiosas de las granadas
puedan llegar a los consumidores, los investigadores del IVIA
diseñaron dos máquinas automáticas, una para realizar la operación
de desgranado automático de la fruta, y otra, utilizando visión
artificial, para la selección de los granos y eliminación de los de
baja calidad, membranas y restos de la piel.
El proyecto ha dado como fruto una máquina de clasificación en
tiempo real que está basada en un equipo de visión artificial de
bajo coste con software de desarrollo propio. La máquina permite
evaluar la calidad de los granos y eliminar el material no deseado
de la línea de producción, como membranas o pieles. Tiene un sistema
de separación, sincronizado con el anterior, que clasifica los
granos en función de su color y calidad, dejándolos en las salidas
correspondientes a las calidades deseadas.
Gracias a la máquina desgranadora, combinada con la máquina de
clasificar los granos, la empresa receptora del proyecto ya ha
lanzando al mercado un producto innovador que está siendo muy bien
aceptado por los consumidores en todo el mundo. Se cierra así el
ciclo investigación+desarrollo+innovación y se demuestra
tangiblemente que la cooperación entre las empresas y los centros de
investigación valencianos es un motor para nuestra economía.
La máquina permite el agrupamiento de los granos con características
semejantes, de forma que al consumidor le lleguen envases con granos
homogéneos en cuanto color o tamaño. Permite agrupar los granos
hasta en cuatro categorías de color o tamaño y además puede ser
programada para detectar pieles u otros objetos extraños que
acompañen a los granos, evitando de esta forma que lleguen hasta el
consumidor.
Además, los granos se pueden conservar de manera más sencilla que la
fruta completa, lo que permite ampliar su periodo de vida útil.
Además, al ocupar menos espacio que las granadas, se reducen los
costes de su almacenamiento y conservación, incluyendo los costes
energéticos y espaciales.
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